23. Una omega traviesa
Zack caminó hasta la pequeña cocina y buscó en los cajones los supresores. Elle miraba fijamente cada movimiento que él hacía y se mantuvo en silencio. El alfa buscó una botella de agua y dos vasos plásticos. Tomó un par de supresores y se los tomó; no dejaría que ella viese ese lado, no aún. Caminó en silencio hasta ella quien aún seguía con sus rodillas en su pecho pero esta vez su cabeza reposaba en ella escondiendo su rostro con sus manos.
-Toma Elle, bébelas- pidió y nada. Elle no había