Mundo de ficçãoIniciar sessãoSu boca caliente atrapa todo mi ser mientras sube mi rodilla a su hombro, sin dejar de sostenerme. No tengo miedo; me sujeto con ambas manos de su cabeza. Intento moverme ante lo que frenéticamente me hace, arrancándome gemidos, pero él me sujeta fuerte de la cintura, impidiendo que lo haga.
—No, mi Cielo, no te muevas —me pide, deteniéndome. Obedezco su orden, cerrando los ojos y concentrándome en sentir. A pesar de estar






