Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quedé inmóvil por un momento, como si el peso de toda la angustia que había sentido en las últimas horas estuviera tratando de abandonarme de golpe. Mi pecho seguía latiendo con fuerza, pero algo dentro de mí finalmente encontró paz. Mi tío Luigi había pronunciado las palabras que necesitaba escuchar: mi Cielo estaba viva.
—Una astilla del hueso de la costilla se nos escapó y la tenía alojada en e






