Mundo de ficçãoIniciar sessãoCasio asiente, pero sus ojos reflejan más preocupación que alivio. Sabe que papá no es un hombre de palabras vacías, y aunque ahora parezca tranquilo, la tensión sigue allí, latente, como un león que espera su momento para atacar.
—Giovanni, entiéndeme —dice Casio, buscando empatía—. Si fuera solo por mí, dejaría esto en paz. Pero hay demasiada gente mirando, demasiada presión&hell






