Mundo ficciónIniciar sesiónPapá toma asiento nuevamente, sus manos temblorosas reposan sobre sus rodillas. He visto a este hombre enfrentar a los enemigos más peligrosos con una calma imperturbable, pero ahora, en esta casa que Rosalía había hecho suya, lo veo vulnerable, como nunca antes.
—Gerónimo —me llama, mirándome fijamente—, Lena es una amor de persona, hijo, quiere conocerlos. Fue al centro comercial a comprarles regalos para venir a verlos






