398. GERÓNIMO EN PALERMO
Nos hemos refugiado en esta vivienda, que es como una fortaleza; prácticamente, está todo bajo tierra. Los cuatro de la Mano Negra están heridos. Yo me siento también muy mal, mi corazón salta acelerado y la cabeza me da vueltas. No sé qué es lo que me han inyectado, pero no me siento nada bien. Ayudo a los otros a curarse y a extraer las balas, pero no encuentro un solo teléfono en la casa para comunicarme con mi familia.
A mi mente viene la imagen de esa chica igual a mi Cielo. ¿Quién será? S