Mundo ficciónIniciar sesiónGerónimo observó cómo Salvador, usualmente el más seguro de los dos, se debatía con el peso invisible de sus recuerdos. Entendía bien ese miedo atávico a revivir lo que tanto daño había causado. Y aunque los dos caminaban por senderos marcados por cicatrices, cada uno arrastraba su propia cadena de infortunios.
—Sabes que Asiri te ama y entiende más de lo que dices —se aventuró a decir Gerónim






