Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio entre ellos fue cortado por el grito de Guido, incapaz de contener su frustración.
—¡Tenías que habérmelo dicho, Cecil! —exclamó, sus ojos ardiendo con una mezcla de furia y dolor—. ¿Y papá también lo sabe? Cecil negó con la cabeza y comenzó a frotarse las manos, como si buscara consuelo en un gesto inútil. —No, tu papá no sabe nada. Tu mam






