196. LA REUNIÓN FAMILIAR
Guido asintió lentamente, manteniendo su mirada fija en la de Cecil. Las emociones lo abrumaban, entrelazando amor, confusión y una rabia silenciosa hacia todo lo que les había hecho sufrir. En el fondo, sabía que no podía continuar huyendo de la verdad. Algo estaba claro: lo que sucedía entre ellos iba mucho más allá de sus propios sentimientos.
—Sí, te creo, Cecil. Crecimos juntos —dijo finalmente, sin sol