155. ENFRENTAMIENTO CON SUS PADRES
Gerónimo negó, explicando lo que le había pedido su tío. Tenía que hablar con sus padres y contarles toda la verdad.
—Después de que lo haga, iré para allá —dijo, acelerando el paso, deseoso de terminar y poder estar con ella—. Así que ahora me dirijo a casa; si me demoro, no temas, cariño. Pero no te separes de tu hermano, ve a su casa ahora mismo. Mira primero si no hay nadie en el pasillo.
—Lo haré, no seas paranoico, nadie sabe que estoy aquí —le respondió ella, obedeciendo su petición.
—No