154. GERÓNIMO
Gerónimo salió feliz de la oficina de su tío Fabrizio; nunca imaginó que no recibiría un regaño por lo que había provocado en el juzgado y la guerra, y mucho menos que su tío estuviera dispuesto a reconciliarse con los Grecos solo por él. Sentía que no podía contener su alegría. Pensó que iba a tener que luchar contra toda su familia por el amor de su vida, incluso que podría verse obligado a abandonarlos si no la aceptaban. Pero ahora no solo la aceptaban, sino que el jefe de la familia iba a