ALESSIO
—¡¿Qué jodidos, paso con Franco y Alan?! —vociferó mi padre en el celular, a pesar de que tenía el altavoz activo.
—Siguen inconscientes, el gas que echaron en la habitación dónde estaban ellos era muy fuerte y dañino, pueda que les haya afectado —informó Iván. —Ahora están de camino al hospital, los lleva Leo.
—¡Los necesito acá! —rugió.
—Pero Dante…
—Sin malditos peros —lo interrumpió. —Te quiero aquí ahora —le ordenó y después cortó la llamada.
Papá y yo habíamos matado toda la eviden