NATASHA
TRES MESES DESPUÉS.
—¿Estás segura de que no quieres saber que son? Podrías cambiar de parecer después.
Estaba insiste e insiste Antonella con el tema del sexo de mis hijos. Había decidido esperar hasta que nacieran para saber si son niños o niñas.
No negaba que estaba ansiosa por saberlo, pero ya no faltaba mucho para que nazcan.
—Solo quedan aproximadamente dos meses —dije.
—¿Y qué? —se quejó. —Yo no soy la que está esperando y ya perdí la paciencia.
—Anto, tú nunca has tenido pacienc