ALESSIO
Muchas horas de angustia, Despliegue las piernas por unos minutos y después me puse de pie. No tenía idea de cuantas horas había pasado, llevaba un largo tiempo plantado en la misma silla, esperando a que el médico o alguien más saliera y nos diga que todo ya está bien, que podré ver a Asha.
―Vayan a descansar y a comer algo ―Se acercó Mika, le tendió un vaso con café a mi madre y otro a mí. Negué, rechazándolo. ―Al menos bebe eso.
―No me apetece nada ―dije.
No tenía estómago para in