NATASHA
Si hablo, puede que se vayan sobre Antonella o vayan y busquen a Ale. No, no puedo abrir mi boca, ¿pero y si nos matan de todas maneras?
¿Qué debo hacer?
—Habla, o aquí mismo se muere tu hija —dijo esa voz.
—No —exclamó. —Estoy hablando con seriedad, yo ya no tengo esa información. La perdí —insistió mi padre.
Y era cierto. Yo tuve ese chip en mis manos, yo lo usé para conseguir la dirección donde estaba él y mi tío; sin embargo, no podía decir nada.
«Estoy entre la espada y la pared».
—