El sol de la mañana entraba por la ventana de su apartamento temporal en Italia, iluminando todo con un tono suave y cálido. Era uno de esos días que se sienten importantes incluso antes de empezar. Emma lo presentía desde el momento en que abrió los ojos y vio a Alejandro a su lado, aún dormido, con un brazo rodeándole la cintura.
Él respiraba tranquilo.
Ella lo observó un momento, recordando cómo ese mismo hombre había sido oscuridad, tormenta y cicatriz… y cómo ahora era hogar, calma y fut