Mundo ficciónIniciar sesiónEl llanto del viento golpeaba el estacionamiento como si también estuviera desesperado.
Las luces del restaurante abandonado iluminaban apenas una parte del asfalto, lo suficiente para que Emma viera la sangre caliente manar del costado de Alejandro, empapando su camisa, sus manos… y su alma entera.—Alejandro… amor… —murmuró ella, con la voz rota—. No me hagas esto… por favor, mírame…
Él







