Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos disparos seguían cayendo como una lluvia feroz.
Emma corría con la niña apretada contra su pecho mientras Alejandro la cubría, disparando hacia los árboles en un intento desesperado por mantenerlos con vida.
Ricardo, herido, se movía lo más rápido que podía detrás de ellos, arrastrando una pierna, pero neg&







