El amanecer llegó con un cielo tan gris que parecía presagiar algo. Me vestí sin mirar demasiado el espejo; hacía días que evitaba hacerlo. Lucía ya estaba despierta, revisando correos y llamadas en la cocina, rodeada de papeles y tazas vacías.
—Hoy la transmite —dijo sin levantar la vista—. A las nueve, en todos los canales.
No hizo falta que mencionara su nombre. La entrevista.
Leticia Salvatierra, con su sonrisa de hielo y sus verdades calculadas, estaba a punto de hablar.
El silencio en la