La caída no fue repentina. Llegó como esas lluvias finas que no parecen peligrosas hasta que descubres que el suelo bajo tus pies se ha vuelto barro.
Los periódicos dejaron de hablar de proyectos, de los niños, de nuestras donaciones. Ahora solo decían mi nombre acompañado de palabras como fraude, escándalo o manipulación. La foto con el supuesto desconocido seguía girando en los noticieros, diseccionada por expertos en ética que nunca habían estado frente a un niño hambriento.
Alejandro pasaba