Annelise se arrodilló lentamente para darle a entender a su padre que no quería problemas y dejó el arma en medio de Volker y Aleksei para mantener las palmas de sus manos en alto.
Pavel a regañadientes la imitó y Saskia fue la única que permaneció con el arma en alto. Su expresión era mortífera y su madre parecía a punto de colapsar por los nervios.
—¿Qué es lo que realmente quieres, papá? —murmuró Annelise con voz temblorosa—. ¿No te das cuenta de todo el daño que has causado? A tu propia fam