El viaje continuó durante horas.
La tormenta había disminuido un poco, pero el cielo seguía siendo una masa gris pesada que parecía aplastar el horizonte. La carretera apenas era visible entre la nieve acumulada.
Dentro de la furgoneta el ambiente se había vuelto extraño.
Annelise apenas había probado un bocado cuando se detuvieron al mediodía para comer algo rápido.
Un pequeño paquete de galletas saladas y un sorbo de té caliente habían sido todo lo que su estómago había tolerado antes de que