Annelise casi forcejeó con Aleksei para que este la soltara y la dejara estar sobre sus propios pies.
—Volker, baja el arma, por favor, este no es el lugar ni el momento…—intentó calmarlo, pero la mirada del rubio era de absoluta tristeza y desesperación.
—¿Quieres que baje el arma para que el ruso me meta una bala en la cabeza y yo no pueda defenderme y así pueda alejarte de mi lado? —inquirió Volker con rabia, sin dejar de apuntarle a Aleksei.
Ella volvió el rostro hacia atrás y advirtió que