Cuando Annelise despertó, se encontró envuelta en varias capas térmicas de sábanas especiales para el escalofriante frío de Yakutsk y dentro de una tienda de campaña lo suficientemente amplia para que cinco personas durmieran tranquilamente.
Y para su sorpresa, estaba sola.
Aleksei y Pavel no se hallaban ahí.
Las paredes de la tienda de acampar se mecían bruscamente por el aire helado del exterior y se preguntó en dónde estarían ellos dos.
Se sentó, haciendo memoria de lo que había ocurrido y e