Capítulo 32

Annelise no tenía ni la menor idea de cómo aportar a esa excursión y lo único que hizo fue quedarse sentada junto al fuego a observar al par de hombres hacerse cargo de preparar el almuerzo de manera salvaje, como si vivieran en aquel lugar.

Y al parecer, no estaba tan mal si le agarrabas el ritmo porque era emocionante.

Pavel preparó café mientras Aleksei se encargó de calentar la comida enlatada y pollo que había llevado para comer.

—Asumo que vienen a menudo aquí, ¿verdad? —observó Annelise,
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