Annelise sintió la tensión en el aire cuando Pavel y Aleksei se miraron el uno al otro justo en la entrada principal, donde a unos pasos afuera de la mansión, yacían las dos motos de nieve con las maletas, esperándolos.
La claridad del día estaba opacada por las nubes, anunciando otra futura nevada que caería muy pronto sobre ellos, congelando más la ciudad.
—¿Está seguro de que quiere salir con este mal tiempo, joven Reznikov? —le preguntó uno de los hombres armados que estaba vigilando la ent