Mundo ficciónIniciar sesiónAnnelise no respondió de inmediato.
No porque no tuviera nada que decir, sino porque cualquier palabra en ese instante habría sido una traición a sí misma. Se levantó de la cama con movimientos pausados, casi ceremoniales, y caminó hasta la ventana sin mirarlo. Afuera, la nieve seguía cayendo con una calma obscena, indiferente al desastre silencioso que acababa de instalarse entre ellos.
Aleksei permaneció sentado, inmóvil, con las manos entrelazadas como si temiera que cualquie







