Dos días después, Annelise por fin decidió que era buena idea despejarse un momento mientras Aleksei se encontraba inconsciente en su habitación porque se la pasaba saliendo y regresando ebrio hasta las pestañas y ella ya estaba comenzando a aburrirse en serio al estar todo el día, encerrada en esas cuatro paredes de oro.
Aunque había mucha nieve, el frío estaba soportable y se le antojó salir un rato a caminar, evitando a toda costa los rosales que había en el jardín trasero, pero para que eso