Capítulo 39: Un lazo que no se rompe.
La adrenalina de la batalla aún corría por mis venas, pero la calma que nos rodeaba me daba una sensación de seguridad. Caminaba junto a Emily, el niño en sus brazos no se separaba de ella ni por un segundo. Me irritaba, aunque no tenía sentido estar celoso de un niño, no podía evitarlo. Ese pequeño había encontrado refugio en Emily, y eso significaba que su atención estaba lejos de donde la quería: en mí.
Cuando llegamos al aquelarre, todos nos recibieron con respeto y preocupación. Lucian se