Liam
Cada paso que doy en el patio es un esfuerzo que mi cuerpo rechaza pero que mi mente impone, grabando en mis músculos una vigilancia crispada, cada piedra bajo mis zapatos pareciendo estallar bajo el peso de la anticipación. El aire allí es aún más denso, saturado de esa presencia que todavía no he visto pero que adivino en todas partes, deslizándose por cada grieta del suelo, aferrándose a los muros, retorciéndose alrededor de mi aliento.
El portón detrás de nosotros cruje débilmente, com