BRYNN
— Hay que hacer algo. Ahora.
Mi voz corta la penumbra como una espada.
El Consejo está reunido en la sala de las piedras antiguas. La atmósfera es pesada, húmeda, cargada de esa magia ancestral que palpita entre las paredes. Y en el centro, el nombre de Kael pesa como una maldición.
Todos bajan la mirada. Algunos aprietan los puños. Otros tragan con dificultad.
Han pasado tres días.
Tres días desde que se fue al bosque, arrastrando su locura tras él como una estela de fuego. Tres días en