Mundo ficciónIniciar sesiónAtrapada entre la espada y la pared, Diana huye de una vida sin opciones para refugiarse en los brazos de Ethan, su mejor amigo, cuyo consuelo pronto se transforma en un fuego ardiente de pasión. Se entrega a él sin reservas, pero el destino, perverso y seductor, le presenta a Zack, el hermano de Ethan. Un hombre que irradia un deseo tan oscuro como irrefrenable, dispuesto a reclamarla, a compartirla y a poseerla junto a su hermano. Envueltos en una espiral de celos venenosos, romance prohibido, lujuria desbordante y un deseo inquebrantable, los hermanos D'Angelo no la dejarán ir. Para ellos, ella es su reina, la joya más preciada de su oscuro imperio. Para Diana, ellos son su demonio personal y su ángel guardián, dos caras de una misma moneda que la arrastran a un abismo de placer y peligro del que no querrá escapar.
Leer más—Llego en una hora a tu casa.
—Está bien, te espero aquí.
—¿Seguro que no te importa que me quede en tu casa? No quiero que tengas problemas con...
—Está bien, no te preocupes —respondió él con seguridad—. Voy a estar solo un mes; ya veremos cómo le hacemos. Lo más importante ahora es tu tranquilidad.
—Gracias, no sé qué haría sin ti.
—Ya, ya, soy lo máximo; luego me lo agradeces. Cuando estés abajo me llamas.
—Está bien, nos vemos.
Una pequeña sonrisa es lo que le regalo a la pantalla de mi celular al colgar. El brillo del dispositivo es lo único que ilumina mi rostro en medio de la incertidumbre.
En cuestión de minutos me encuentro frente a la imponente fachada del lujoso edificio. El cristal y el acero brillan bajo las luces de la ciudad, proyectando una imagen de poder que me intimida un poco. El taxista me ayuda a bajar las dos únicas maletas que me acompañan, testigos silenciosos de mi huida. Me cuelgo la cartera al hombro y me dirijo con paso vacilante hacia la entrada para llamar a mi amigo.
Lucho un poco por atravesar las pesadas puertas de vidrio templado que parecen separar dos mundos distintos. En el vestíbulo, el aire huele a perfume caro y limpieza impecable. Hay una chica rubia en la recepción, sentada tras un mostrador de mármol pulido; me acerco para darle las buenas noches y pedirle que me anuncie.
—Lo siento, pero no estás en la lista de personas autorizadas para acceder a ese departamento —dice ella sin siquiera dedicarme una mirada completa. Vaya, qué engreída; su tono gélido y la forma en que me escanea de arriba abajo me hacen sentir como una intrusa. —No puedo anunciar a nadie que no esté notificado de antemano; por seguridad. —Me dedica una sonrisa arrogante que no llega a sus ojos. —Si puede apartarse, por favor.
Sin más, vuelve a sus asuntos, ignorando mi presencia. Pero qué mujer tan atrevida. Resoplando de frustración, saco mi celular para llamar a Ethan, pero el pánico me invade al ver que la batería está en el último aliento. Rápidamente tecleo un mensaje: "Llegué". Presiono enviar justo en el instante en que la pantalla se vuelve negra.
—Mierda... —susurro para mí misma, mirando el aparato muerto. Solo me resta esperar que la señal haya salido a tiempo.
El silencio del elegante lobby me envuelve hasta que, a los pocos minutos, el suave bip del ascensor rompe la tensión. Las puertas doradas se deslizan y de ellas emerge un hombre que parece sacado de un catálogo de moda. Está en pijama, sí, pero nunca me voy a cansar de decirlo: ese hombre está como quiere, sencillamente guapísimo.
—Buenas noches, Alicia —le dice a la recepcionista con una voz profunda que llena el espacio.
—Buenas noches, Ethan —responde ella al instante, cambiando su actitud por completo. Se acomoda el chaleco del uniforme y se alisa el cabello con nerviosismo. Él la mira con una firmeza que la hace tensarse. —Buenas noches, señor D’Angelo.
Él se gira hacia mí y su expresión se suaviza en una sonrisa cálida.
—Mi reina —dice extendiendo sus brazos. Me lanzo hacia él y lo abrazo con fuerza, sintiendo el calor de su cuerpo. Me toma de las mejillas y me da un suave y corto beso que me devuelve la calma. Luego, mira mis maletas y levanta una ceja—. ¿Eso es todo?
—Sí, lo siento, no pude traer nada más —le digo con un nudo en la garganta, recordando todo lo que dejé atrás en aquella casa.
—No se preocupe, mi reina, mañana mismo vamos de compras.
Se acerca a mi equipaje y, mientras nos dirigimos de nuevo al ascensor, se detiene frente al mostrador.
—Alicia, no es necesario que la anuncies. Verás a esta señora muchas veces de ahora en adelante; ella puede entrar y salir cuando le plazca.
—Sí, señor —responde ella, asintiendo sumisamente mientras me lanza una mirada cargada de sorpresa.
Subimos en el ascensor de paredes espejadas hasta el último piso, el nivel que compró junto a su mejor amigo. En el trayecto, le comento que fue un poco duro con la recepcionista. Él suspira y me explica que ella se tomó atribuciones que no debía tras una noche de copas de la que él apenas tiene recuerdos, pero que ella se encargó de documentar con una foto.
Cuando las puertas se abren y entro al lujoso departamento, me quedo sin aliento. El espacio es inmenso, con ventanales que van del piso al techo y muestran las luces de la ciudad como un mar de diamantes. Es un penthouse de diseño minimalista y sofisticado, nada que ver con la pequeña casa de mis padres donde crecí. El suelo brilla tanto que siento que si camino voy a rayarlo; me da miedo incluso respirar fuerte. No tenía idea de que Ethan o su amigo manejaran tal nivel de riqueza, aunque, para ser sincera, el dinero es lo último que me importa ahora.
—Ven, mi reina, te mostraré tu habitación para que te instales y descanses.
Me guía por un pasillo iluminado tenuemente hasta una puerta doble. Al entrar, quiero llorar. La habitación parece digna de la realeza: la cama es enorme, vestida con sábanas de seda en tonos dorados y crema que invitan al descanso.
—Gracias, Ethan. De verdad, no sé qué haría sin ti.
—No tienes por qué agradecerme, haría cualquier cosa por ti —me asegura, abrazándome por la cintura para besar mi frente antes de retirarse a buscar una taza de café.
Me quedo sola y me despojo de la ropa hasta quedar en lencería. Me tumbo boca arriba en la cama, hundiéndome en el colchón mullido mientras observo el techo blanco. De pronto, la realidad de mi situación me golpea; la tristeza me invade y un par de lágrimas traicioneras escapan de mis ojos.
—No llores, mi reina, todo va a estar bien —escucho su voz. Se acuesta a mi lado y me rodea con sus brazos, brindándome el refugio que tanto necesito—. Te quiero, ¿sabes?
—Lo sé, yo también te quiero. Te has portado tan bien conmigo... Sin ti no me habría atrevido a salir de ese lugar.
—No era seguro que te quedaras ni un minuto más allí.
—Tengo miedo, Ethan.
—No tienes por qué tenerlo. Yo te voy a proteger; no voy a dejar que nada ni nadie perturbe tu tranquilidad. Y si algún día te enamoras de verdad... pues ya veremos, tendré que aprobarlo primero —dice con un tono posesivo que no logro descifrar del todo.
Suelto una pequeña risa. Desde que lo conozco es así de celoso. Es mi mejor amigo; aunque solo han pasado dos años, siento que es una conexión de toda la vida. Confío tanto en él que decidí que mi primera vez fuera suya, y sé que no pude tomar una mejor decisión.
—Sé lo que te hará sentir mejor —me susurra al oído, provocándome un escalofrío.
—¿Ah, sí? ¿Qué? —pregunto en un susurro apenas audible.
Sus labios responden por mí. Me captura en un beso cálido y tierno que me roba el poco aliento que me quedaba. Sus toques expertos y sus besos lentos son una droga a la que temo volverme adicta. Su ropa desaparece en la oscuridad de la habitación y mi lencería es despojada con una lentitud desesperante. Me dejo llevar por el placer, permitiendo que mi amigo me haga olvidar el mundo exterior.
Lo sé, no somos novios, no somos "nada" oficial, pero en momentos como este, el sexo es nuestra forma de completarnos y dejar atrás el dolor.
SinopsisSiena y Serena, son dos gemelas morenas de ojos hipnotizantes.Ellas comparten una conexión única y una pasión por el BDSM. Ambas trabajan como diseñadoras de moda, donde su creatividad y estilo audaz las destacan. Sin embargo, su verdadera vida se desata en el mundo del placer y la dominación.Su búsqueda del sumiso perfecto las lleva a conocer a Damián, un abogado implacable, él es un hombre seguro de sí mismo, con una presencia dominante que despierta en las gemelas deseos que nunca habían experimentado.A medida que los tres comienzan a explorar sus límites en una serie de encuentros, se ven envueltos en un juego de seducción y poder. Siena, que siempre ha sido la más dominante, comienza a experimentar celos al ver cómo Damián logra conectar emocionalmente con Serena. Esta tensión provoca conflictos entre las gemelas, quienes deben confrontar sus propios deseos y la naturaleza de su relación.Mientras la atracción entre ellos crece, Damián se enfrenta a sus propios miedos
Hola. aquí la continuación del extra anterior. no me linchen, espero les guste. las leo. *** Me perteneces Extra (continuación) Acomodo la erección que le apretaba los pantalones mientras la veía contornear sus caderas de una forma casi hipnótica. Estaban caminando hacia una de las puertas traseras de emergencia del lugar. Pero había sido un tremendo error; ahora sabía que sí o sí tendría que quitarse esas ganas con la causante de su mal, y esa era ella: la mujer de cabellos rubios y ojos azules que lo estaba seduciendo con el vaivén de sus caderas. No aguantó más y, nada más salir, y que las puertas se cerraran tras ellos, la atrapó entre sus brazos y la pegó contra la pared. —Más te vale que puedas soportar todo lo que quiero hacerte, muñequita. No voy a ser cuidadoso. —Quien mucho habla, poco hace —le dijo ella, sintiendo su dura erección— y no me llames muñequita, mi nombre es Danna. —Da igual cómo te llames esta noche... —Esta noche tendrás que pagar por mis servicios
Me perteneces EXTRA NUEVA PRESA Deshizo el nudo de su corbata con un movimiento brusco, dejando caer el saco sobre el sofá de su elegante oficina. El espacio, decorado con muebles de líneas modernas y tonos oscuros, parecía reflejar su estado de ánimo: ordenado en apariencia, pero cargado de tensión. Ahora que se había hecho cargo de los negocios de sus padres sentía que se le iba a partir el cerebro en dos o quizás en tres, lo cierto era que le dolía la cabeza y no era para menos, él se había encargado siempre de los asuntos legales y ahora... Ahora estaba de cabeza en el conglomerado D'angelo, no se arrepentía, claro que no, porque sus padres ya estaban mayores y no querían dejar a nadie a cargo de los negocios familiares, así que él había decidido que era mejor hacerse cargo a que dejarán a cualquier inepto en las empresas por las que sus padres trabajaron toda su vida. Sabía que había tomado la mejor decisión, y aunque Zoe no era de estar metida en las empresas, de vez en cu
Epílogo. Edan D'angelo Aún recuerdo ese día cuando supe que sería padre por primera vez. Fue un poco aterrador y no voy a mentir, me senti culpable de que mi mujer tuviera un embarazo de alto riesgo por estar con mis estupideces. Pero no me aleje de ella, no iba hacerlo ni aunque ella me lo exigiera, la amo y haría cualquier cosa por ella. Estaba aterrado pero también estaba muy orgulloso, ¿Y como no? Si la embarace a la primera. Nunca tuve la menor duda que no fuera mío, nadie la iba a follar como yo, jamás, y no es que este presumiendo pero… si, la verdad si estoy presumiendo de mi virilidad para que mentirles, en fin, aunque no estaba en mis planes de vida tener una familia y mucho menos hijos, porque bueno… no quería nada de eso después de tener relaciones vacías, pero con ella ha sido todo diferente, siempre es diferente. Con ella lo quiero todo. Con mi gatita quiero todo a lo grande; una casa enorme con jardines espaciosos que la hagan recordar a su tierra, una boda a
Hola, mis queridas lectoras. Bueno, no se por donde comenzar, la verdad. GRACIAS 😁 MUCHÍSIMAS GRACIAS, por acompañarme en esta aventura. Este capítulo está dedicado a todas ustedes, colocar el nombre de cada una sería otro capítulo más, así que en este capítulo titulado LUNA DE MIEL. varios lugares (países) de donde son ustedes. Espero que disfruten de este capítulo tanto como yo. pronto estaré publicando una nueva historia titulada DOMINIO DE PLACER es de las gemelas Siena y Serena D'angelo Sin más que decirles A LEER... PD: DEJEN SUS LLUVIAS DE COMENTARIOS. Capítulo 95: La Luna de Miel La vida de Edan D'Angelo y Kath se había transformado radicalmente. Su boda en esa hermosa iglesia había marcado el inicio de una nueva etapa, y ahora estaban en su luna de miel. Se encontraban a bordo de un elegante yate que surcaba las cristalinas aguas del Caribe, la brisa marina acariciaba sus rostros mientras el sol brillaba intensamente sobre ellos. Por si se lo preguntan, si, K
Capítulo 94: capítulo final La iglesia estaba hermosísima con sus majestuosas torres y arcos góticos, se alzaba imponente en medio de la ciudad. La luz del día se filtraba a través de los coloridos vitrales creando así un juego brillante de colores sobre el suelo de mármol que por cierto estaba por demás reluciente, convirtiendo la iglesia en un verdadero santuario. En el aire flotaba una mezcla de flores frescas y la emoción se percibía de los que aguardaban el inicio de la ceremonia. Edan D'Angelo se encontraba en el altar, vestido con un traje negro de tres piezas hecho a la medida que acentuaba su figura atlética. Se había estado ajustando la corbata nerviosamente y mirando hacia la puerta principal, donde en cualquier momento, Kath haría su entrada triunfal. Su corazón latía con fuerza. La emoción lo tenía nervioso, lo cual era una estupidez porque ¿Edan nervioso? ¿En serio? En fin, mientras estaba allí, de pie casi estrangulándose con la corbata de los nervios, pensaba en to





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