La mujer rubia a su lado ni siquiera esperó a que Diana se acomodara.
—Llegas tarde, linda —dijo la mujer, sin mirarla, mientras se limaba una uña—. Aunque con ese vestido, dudo que te presten mucha atención. Es un poco... conservador, ¿no crees? Los señores D’angelo buscan algo con más "chispa".
Diana apretó la carpeta contra su regazo, ocultando una sonrisa triunfal.
—Oh, ¿de verdad? —preguntó Diana con una voz fingidamente ingenua—. No sabía que el código de vestimenta fuera tan estricto