Extra D'angelo (I)
El sol de la mañana se filtraba a través de los inmensos ventanales de cristal del vestíbulo, creando un juego de luces y sombras sobre el mármol pulido del suelo. Justo en ese instante, las puertas giratorias se movieron con elegancia para dar paso a Diana. Su presencia no pasó desapercibida; caminaba con una distinción natural, esa clase de porte que no se compra, sino que se cultiva con la confianza de quien sabe exactamente cuánto vale.
Vestía un impecable vestido color