Capítulo 15: La verdad que quema
La noche había caído como una sentencia sobre la mansión Stavros. Las luces permanecían encendidas, pero nada lograba disipar la oscuridad que habitaba en la mirada de Artemis. El salón olía a whisky puro caro, a ira contenida y a derrota. Botellas abiertas descansaban sobre la mesa de mármol, algunas vacías, otras apenas tocadas por el mismo. Artemis llevaba horas bebiendo sin medida, sin conciencia del tiempo, con la camisa desabrochada y la mirada perdida en algún punto fijo.
Las palabras de Nerina le martillaban la cabeza una y otra vez. Son de Nikos, sus hijos eran de su primo. Cada vez que lo recordaba algo dentro de él se rompía un poco más y tenía ganas de hacer que el mundo se incendiara bajo sus pies.
El vaso de whisky tembló en su mano cuando bebió otro trago largo. El alcohol ya no le adormecía nada; solo avivaba la furia en su interior. La imagen de Nerina de pie frente a él, fría, hermosa y distante, se mezclaba con la de aquellos niños a