Capítulo 15: La verdad que quema
La noche había caído como una sentencia sobre la mansión Stavros. Las luces permanecían encendidas, pero nada lograba disipar la oscuridad que habitaba en la mirada de Artemis. El salón olía a whisky puro caro, a ira contenida y a derrota. Botellas abiertas descansaban sobre la mesa de mármol, algunas vacías, otras apenas tocadas por el mismo. Artemis llevaba horas bebiendo sin medida, sin conciencia del tiempo, con la camisa desabrochada y la mirada perdida en