Capítulo 14: Cuando el rencor habla más alto
El día había pasado sin existir realmente. Nerina no recordaba haber hecho nada de lo que había planeado esa mañana. No llamó a ningún colegio, no revisó correos y no respondió mensajes. El tiempo simplemente se había deslizado frente a ella mientras permanecía sentada en el sofá, observando a sus hijos jugar como si el mundo no pudiera tocarlos. Ellos no tenían ni idea de lo ocurrido esa mañana y mejor que así siguiera siendo.
Calíope estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, concentrada en pintar flores torcidas de colores imposibles. Por otro lado Evdokía reía cada vez que Dimitrios mezclaba los tonos y terminaban manchándose las manos de pintura. Sus voces llenaban la casa de una normalidad que contrastaba violentamente con el vacío que Nerina sentía por dentro debido a lo que había hecho.
Era como si algo se hubiera apagado, no sentía tristeza, no lloraba, pero ahí estaba esa sensación hiriente que le quedaba en el pecho.
C