Mariko:
—Creo que es hora.- escucho que Wen comenta por lo bajo.
—¿Ya es hora? Por el contrario, querida. Aún es temprano la fiesta debe continuar hasta las nueve de la noche, son apenas la cuatro de la tarde.
Wen me dedicó una sonrisa alegra, y luego me miró a los ojos.
—Mis tíos están felices por esta unión, y quieren que le transmita un mensaje. Es hora de usted sepa que cuidarán de sus territorios y negocios cuando usted y su hijo estén muertos.
—¿De qué estás hablando Wen? ¿Te has vuelto l