Pendientes II:

Mika:

¡Mierda!

A este paso no duraré nada.

Sus bragas cuelgan de su tobillo derecho, sus altas sandalias perfilan sus hermosas piernas de una manera, que me hace temblar. Y su coño me recibe con una humedad que me pone débil.

Zaneth.

Zaneth.

¡Oh, mi Zaneth!

Me consolaba en las noches frías en la Ciudadela imaginando que me sonreía. Y cuando pasaba hambre, la veía en mi mente , sentada en aquel banco del parque, comiendo sus bizcochos.

Verla resplandecer, enfundada en joyas y sonreír con sus lab
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