Valiant:
—¿ Cómo está mi pecchi favorito? – interrogo, y mi hermanito me mira con mala cara.
—No me llames pequeño. No lo soy. Soy el chico más alto de mi clase.
Víktor arruga el entrecejo, mirándome con petulancia y realmente le creo. Tiene apenas cuatro años y sé que será tan alto como yo, o incluso más. Y además, creo que heredó lo de genio también del tío Eván, con apenas esa edad habla como si fuera un niño del doble de su s años.
Sin embargo, justo ahora no importa qué tan inteligente es,