Tres años después:
Mika:
Desciendo del jet y efectivamente.
Aquí están el primo Eván, mi padre y Val.
Ruedo los ojos.
—Bienvenido de regreso, muchacho.- susurra el Don, abrazándome y tomando nota de la musculatura que he desarrollado durante mi castigo.
—Hijo, bienvenido.- entona mi padre, acercándose y permaneciendo a mi lado en una postura que denota incomodidad.
—¡Primo querido, te eché tanto de menos!- chilla Val, intentado darme un abrazo también pero lo freno.
—Por favor, contróla