Isabella cruzaba la puerta de su casa cuando unos gritos la hicieron salir corriendo.
—¡No, Jacob, suelta ese cuchillo! —gritaba Matilde.
¡Un cuchillo! ¡¿Y qué hacía Jacob ahí a esa hora?! El terror que la embargó duró hasta que llegó a la sala después del comedor, de rodillas porque un pie se le dobló.
Jacob y Matilde estaban sentados frente a la tv, jugando videojuegos.
—¡Isabella! ¿Qué te pasó? —él la ayudó a levantarse.
Con taquicardia y sintiendo las piernas de gelatina, Isabella se dejó c