Isabella se sobresaltó al sentir los labios de Jacob besando su hombro. Después de la llamada de Oliver, se había ido a la cocina y allá llegó él a buscarla.
—Hueles a alcohol.
—Tomé... tomé un trago de whisky... Lo necesitaba —dijo ella, todavía de espaldas a Jacob, sin atreverse a mirarlo.
—Matilde ya está dormida. Tú también te ves cansada, vayamos a la cama.
—Sí... ya voy.
—¿Ocurre algo?
Era el momento preciso para exigirle explicaciones. ¿Por qué su prima inventaba otro nombre para volver