—Yo de verdad quiero que todo salga bien —dije al fin, intentando que mi voz no se quebrara—. Quiero seguir con ustedes dos hasta el final, pero...
Tragué saliva, sintiendo cómo un nudo ardiente se formaba en mi garganta.
—Si no sucede… si las cosas no salen como esperamos… quiero que me des un veneno.
El silencio que siguió fue tan pesado que casi podía oír el latido acelerado de mi propio corazón. El aire parecía haberse espesado en la habi