Mundo ficciónIniciar sesiónMis ojos se abrieron de golpe, como si una fuerza invisible los hubiera arrancado del sueño.
Una punzada aguda -afilada como un puñal al rojo vivo- atravesó mi cabeza y se alojó tras mis párpados, extendiéndose como una llama feroz que amenazaba con consumirlo todo desde dentro. El dolor era insoportable, un martilleo constante que reverberaba con cada latido de mi corazón, como si cada pulsación fuera un eco brutal golpeando sin piedad las paredes de mi cráneo.<






