Mundo ficciónIniciar sesiónLas primeras señales fueron sueños.
Sueños tan vívidos que al despertar aún podía oler el hierro de la sangre, sentir el temblor del suelo bajo mis pies y escuchar los ecos distorsionados de gritos que había enterrado en los rincones más oscuros de mi memoria. No eran recuerdos. No exactamente. Eran… advertencias.







