94: El momento de ocupar sus puestos.
—Responde la pregunta de mi padre.
Le digo mirándolo fijamente.
Landeros niega con la cabeza, como si quisiera restarle importancia a todo.
—No es nada suegro.
Dice con calma, y yo sonrío con ironía mientras dejo varios besos suaves en la frente de mi bebé, respirando su olor dulce.
Mi padre mira a Landeros con seriedad.
—No creo que sea el momento ni el lugar para discutir. Mi hija necesita descansar.
Landeros asiente.
Se acerca a la cama, deja un beso en la mejilla de mi bebé y, en un movimie