68: De regreso a casa.
Mientras más me acerco… más siento que mis piernas tiemblan.
Mi padre abre los brazos y ya no puedo contenerme.
Corro hacia él.
Lo abrazo con fuerza y en segundos me vuelvo un mar de llanto.
Su olor… su abrazo… todo me devuelve a una parte de mi vida que creí perdida.
—Mi niña… —susurra acariciando mi cabello.
Sollozo contra su pecho hasta que finalmente logro calmarme un poco.
Cuando me separo, alguien más me rodea con sus brazos.
Leonel Landeros.
Su abrazo es fuerte, casi posesivo.