49: Lujuria en medio del océano.
Salgo del baño y me detengo apenas cruzo la puerta.
Víctor está sentado en uno de los sofás de la sala del camarote.
Sin camisa.
Descalzo.
Solo lleva los pantalones puestos, ligeramente desabrochados en la parte superior.
La luz cálida de las lámparas resalta las líneas firmes de su torso, los músculos marcados de su pecho y la seguridad con la que ocupa el espacio.
Sus ojos se levantan de inmediato hacia mí.
Me evalúan con calma.
Lentamente.
Como si no quisiera perderse ningún detalle.
Siento