No supe en qué momento Lucía empezó a meterse en mi cabeza.
No hubo un antes y un después claro. No pasó algo específico que pudiera señalar y decir ahí empezó todo. Simplemente… se fue quedando. Poco a poco. Como si siempre hubiera estado rondando y yo apenas lo estuviera notando.
Y lo ignoré.
Al principio fue fácil. Siempre lo es. Estoy acostumbrado a eso. A controlar lo que pienso, lo que siento… a no darle más importancia de la necesaria a ninguna mujer. Porque al final todas terminan siend