51: Una noche que apenas comienza.
Nuestras pieles chocan una y otra vez, y el sonido seco de nuestros cuerpos llena la habitación.
El eco de ese ruido crudo, casi vulgar, rebota dentro del cuarto.
Dos cuerpos desnudos moviéndose demasiado cerca, demasiado rápido… como si ninguno pudiera detenerse ahora.
Su respiración se vuelve más pesada, más irregular.
La mía no es distinta.
El aire parece espesarse entre nosotros, cargado de calor y de algo que ninguno de los dos se atreve a nombrar.
Siento su pecho subir y bajar contra el m